14/10/17

Alina Diaconú


La profundidad de una vocación más allá del idioma1
Entrevista de Domnita Dumitrescu a Alina Diaconú



P: Querida Alina, nos conocimos hace exactamente 20 años (que, según el tango, “no son nada”),  cuando yo llegué a la Argentina como Fulbright Senior Scholar a finales de agosto de 1993. Desde entonces, solo nos hemos vuelto a ver un año después, en 1994, en dos ocasiones: cuando yo volví  a Buenos Aires, también en agosto, procedente de Montevideo, por un breve período, y me alojé en tu estudio del centro de la capital, y luego en noviembre, cuando tú viajaste a Estados Unidos, para  participar en Smith College (Northampton, Massachusetts) en el congreso de la Academia Rumano-Americana, que  te otorgó el Premio de Literatura para  aquel año. Fue para mí un honor presentarte  a mis colegas rumano-estadounidenses en aquella ocasión y escribir sobre tu obra varios ensayos que se publicaron ulteriormente tanto en los Estados Unidos como en Rumanía. ¿Qué recuerdos traes de Estados Unidos, país en el que pasaste varios meses en 1985 (como becaria Fulbright participando en el conocido International Writing Program de la Universidad de Iowa y dando conferencias en varias universidades)  y al que volviste, como acabo de mencionarlo, en 1994?

R: La experiencia en los EE.UU. con mi Beca Fulbright fue realmente interesante porque gracias a ella no solo conocí Iowa y al poeta Paul Engle, inventor del Programa, sino que estábamos reunidos en un edificio escritores de todo el mundo, desde Irlanda hasta Nigeria, desde China hasta Sudáfrica o Francia. Vi que todos compartíamos más o menos los mismos interrogantes sobre la literatura y la vida, cualquiera fuese la cultura, etnia, etc. Y me asombró lo conocido que era Borges ya en aquellos años, en países tan diversos del planeta. Luego la beca me permitió conocer lugares de los USA a los cuales no hubiese ido de otra manera, a través de las Universidades donde di diferentes conferencias: desde la Universidad de Chicago, hasta la de Tempe, Arizona o la de Charleston (South Carolina). Encontré un entusiasmo muy auténtico no solo por la literatura de las mujeres, sino por Latinoamérica y sobre todo por la Argentina que venía saliendo de su terrible dictadura militar y donde yo tuve una novela censurada, Buenas noches, profesor.

P: En un artículo publicado en la revista Cultura (número 52, de 1995), con motivo de la muerte de Cioran, escribiste, dirigiéndote al gran desaparecido: «He tenido tres maestros en la literatura y en la vida:  Alberto Girri, Eugène Ionesco y usted, Cioran. ¿Dónde estoy? Y ustedes… ¿dónde están? Qué orfandad la mía, hoy y aquí. Qué terrible la soledad que comienza…Quizás similar a la de usted, cuando eligió ser apátrida. Es decir, un espíritu libre». Háblame de tu relación con estos dos grandes compatriotas nuestros, Eugène Ionesco y Émile Cioran, y de los diez años  que pasaste en París, cuando los conociste, siendo tú también, como ellos, “un espíritu libre”.

R: A Eugène lo conocí cuando tenía 17 años, en París, en la casa del crítico de arte Ionel Jianu. Estaba con su mujer, Rodica. Hablé mucho con él, al día siguiente me recibió en su casa y escuchó con una paciencia desmesurada los poemas que yo por aquel entonces escribía en francés, tras lo cual me estimuló enormemente en esa vocación que yo ya tenía. Mucho de lo que hice después, se lo debo a él, porque fue muy generoso conmigo y yo quedé muy influida durante una época por su tipo de humor y ese estilo que él inventó y que se llamó “teatro del absurdo”. Luego, a lo largo de los años, cada vez que íbamos con mi marido a París, los visitábamos y recibía siempre alguna motivación que me impulsara a seguir con mi trabajo literario.2 A Cioran lo conocí más tarde, lo visité frecuentemente en su buhardilla de la calle Odéon -Ricardo, mi esposo,  me acompañó alguna vez- y era una fiesta hablar con él, por su bonhomía, su histrionismo y las reflexiones brillantes que hacía. Su personalidad no tenía nada que ver con la negatividad que brota de sus ensayos y de sus aforismos. Ionesco, en cambio, era un hombre más callado, más introvertido pero –eso sí- cuando lanzaba una frase, era como una flecha que daba en el blanco. Tanto les debo a ambos, pero tanto, que nunca podré agradecerle a la vida el privilegio que me regaló al poder conocerlos y tratarlos durante tantos años. Mi gratitud aparece en el libro Los ojos azules, una novela que les dediqué a los dos por ser “mis maestros en perplejidad”.

P: En la Autogeografía, que encabeza  un libro editado por Ester Gimbernat González y Cynthia Tomkins que trata de tu obra narrativa (Utopías, ojos azules, bocas suicidas: La narrativa de Alina Diaconú, Buenos Aires, 1993), dices: «Mi itinerario existencial ha tenido, en suma, tres centros que conforman mi geografía emocional: Rumanía (el país de mi nacimiento, de mi infancia y pubertad, del contacto con la naturaleza, de mi primera lengua); Francia (el país cuya cultura ha marcado mi educación y mis gustos en forma definitoria, cuyo idioma fue, desde los 4 años, mi segundo idioma, y en cuya espléndida capital intenté varias veces establecerme para siempre, con arrepentimientos casi inmediatos) y finalmente la Argentina: el país que yo adopté y me adoptó; el que me ayudó a borrar las llagas del exilio y me inició en la aventura de la lengua española, mejor dicho de este fascinante castellano del Río de la Plata, que llegó a ser la lengua de mi realidad cotidiana, de mis sueños y de mi literatura». O  sea que llegaste a la Argentina en 1959, con tus padres, a la edad de 14 años,  teniendo como lengua materna el rumano. ¿Cómo fue que te convertiste en una apreciada escritora de lengua española? ¿Cuándo empezaste a escribir en tu lengua adoptiva y por qué?

R: Creo que todo se debe a una vocación clara y definida que iba incluso más allá del idioma. Acuérdate que yo llegué a Buenos Aires, sin hablar una sola palabra de castellano (sólo sabía rumano y francés). Pero en Bucarest, a los 10 años de edad yo ya escribía poemas, luego cuando llegué a este continente durante un par de años escribí (teatro, poesía, reflexiones) en francés y recién cuando sentí que empezaba a dominar el español comencé con la ficción en castellano (novelas, cuentos y más tarde, ensayos). El hecho de que el español sea un idioma latino también quizás me haya ayudado un poco, pero yo creo que en realidad todo se basa en la profundidad de la vocación.

P: Tu novela El penúltimo viaje, que fue traducida también al rumano, trata, de forma metafórica, de tu país de origen bajo la dictadura estalinista (metáfora que se podría extender a la dictadura de los gobiernos militares en Latinoamérica) y del exilio al que tú y tu familia tuvieron que marchar. ¿Cómo te marcó la experiencia del exilio, vivida en plena adolescencia? Aparte de este libro – uno de mis favoritos, de toda tu creación, porque me identifico mucho con su  tema3- hay ecos de esta experiencia vital en otras obras tuyas?

R: Creo que si bien ese es el único libro donde toco directamente el tema del comunismo en Europa del Este, en todos los demás están reflejadas vivencias que se originan en mi infancia y pubertad en Rumania. Están presentes la violencia del poder, el autoritarismo, la falta de libertad, la discriminación (por cualquier razón), la persecución, el miedo, la delación, la hipocresía, etc.

P: Cuando te conocí, en 1993, ya eras una escritora consagrada, autora de siete novelas: La señora (1975), Buenas noches, profesor (1978), Enamorada del muro (1981), Cama de Ángeles (1983),  Los ojos azules (1986), El penúltimo viaje (1989) y  Los devorados (1992), además de un libro de homenajes a Girri, en que te encargaste de la selección y compilación de 28 textos en que sus colegas escritores le rendían tributo después de la muerte. Sobre tu obra narrativa se estaban  haciendo simposios (por ejemplo, en la Universidad de Missouri y en el congreso de Montevideo del Instituto Literario y Cultural Hispánico), se estaban escribiendo  libros y tesis doctorales, y sé que habías sido galardonada con varios premios literarios en la Argentina (entre otros, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, el Meridiano de Plata y el 2º Premio  Nacional en Periodismo Cultural). ¿Qué has publicado desde 1993 para acá? 

R: Bueno, un libro de cuentos, ¿Qué nos pasa, Nicolás? (1995) y dos novelas más: Una mujer secreta (2002) y Avatar (2009). Además, empecé a publicar poesía; mi primer libro de versos salió en 2005, y se titula Intimidades del Ser: Veintisiete poemas y algunos aforismos. El segundo salió en 2007, bajo el título de Poemas del silencio. Además, en 1998, saqué Preguntas con respuestas, un libro de entrevistas a Borges, Cioran, Girri, Ionesco y Sarduy, y dos libros de ensayos.

P: ¿Qué me puedes decir de la acogida que han tenido estos libros en el exterior?

R: En Rumanía, mi país natal, se han traducido tres de mis novelas, y he recibido varias distinciones del Gobierno rumano por promover la cultura rumana en el ámbito internacional. Al mismo tiempo, varios de mis poemas fueron traducidos al inglés por Victoria Livingstone y publicados  en 2008 (en edición bilingüe) en la revista norteamericana Metamorphoses. Asimismo, mis textos narrativos figuran no solo en antologías argentinas (como El libro del padre,  Cuentistas argentinos de fin de siglo, Antología del erotismo en la literatura argentina, etc.), sino también  en antologías estadounidenses, como Short Story International, Secret Weavers,  Contemporary Argentinean Women Writers, Steams of Silver, Women and Power, etc. También en Francia se publicó el libro Jorge Luis Borges- Entretien  avec Alina Diaconú, traducción de Annie Rodríguez (Editions Le Capucin, 2002).

P: ¿Sigues, en paralelo con la creación literaria, con tu obra periodística? Estabas colaborando con frecuencia en La Nación, Clarín, La prensa, Cultura, Vigencia, y, en un momento, en Vuelta sudamericana, la revista co-dirigida por Octavio Paz. ¿Continúas con el periodismo cultural? 

R: Sí, continúo; actualmente estoy escribiendo columnas y notas (tanto sobre temas literarios como sobre la vida cotidiana) para el diario La Nación de Buenos Aires, para la Revista de ese mismo diario, para el Suplemento Literario de La Gaceta de Tucumán, y para algunas revistas literarias de Buenos Aires y del interior del país. Y, como viste, algunos de estos artículos, así como diversas conferencias que he dado en los últimos años en diversos foros públicos, están recogidos en el  libro que te acabo de regalar, Ensayo general: Reflexiones sobre la literatura, Borges, los mitos, los maestros, las pioneras, el más allá.

P: Sí, publicado por la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, 2009; muchísimas gracias. Y sé que no es tu único libro de ensayos, ya que en 1998 habías publicado Calidoscopio: Notas acerca del amor, el poder, el tiempo y otros espejismos. También te agradezco que me hayas dado tu última novela, Avatar, que no puedo esperar leer en el avión de regreso a California, mañana. Pero, ¿en qué trabajas actualmente? ¿Tienes algún libro de ficción en preparación, o consideras que has llegado al apogeo de tu carrera y prefieres tomas un poco de distancia?

R: No, sigo escribiendo, no podría ser de otra forma. Tengo listos dos libros: uno de poemas (título provisional: Aleteos)y otro de aforismos, que por ahora llamé Relámpagos)5, que alguna vez  (espero) verán la luz de la imprenta. Por ahora, están en un cajón….

P: Si me permites, una pregunta un poco personal, a la que puedes no responder, si así lo prefieres: estuviste casada por mucho años con el poeta argentino Ricardo Cordero, a quien también tuve el placer de conocer en 1993, pero que ha fallecido recientemente. Háblame un poco de él, de su obra, y de la colaboración que llevaron a cabo los dos en su libro de 1971,  de “poemas simultáneos”.

R: Me cuesta mucho hablar de Ricardo, mi marido, porque su muerte es muy reciente y el vacío que deja es muy grande. Vivimos juntos 43 años. Él fue escritor, publicó no solo un libro de poemas, sino seis novelas (Día matador, Bulevar Utopía, Temporal, El contratiempo, Días inciertos y Se llamaba Juan Esteban) y un libro de relatos (Mis películas en el tintero). Además, hacía videos documentales, pintaba, era muy talentoso. Cada uno era el primer lector de la obra del otro.

P: Es evidente que tanto tú como él han representado nombres destacados  en la literatura argentina de las últimas décadas. Pero el panorama literario está en constante movimiento, y surgen nuevas generaciones y nuevas preocupaciones artísticas. ¿Me podrías decir algo sobre el paisaje literario argentino actual, desde tu perspectiva subjetiva? ¿Te parece a la altura de los grandes maestros, con lo que se la identifica en las historias literarias?

R: No estoy muy al tanto de la ficción argentina actual, porque en los últimos años me dediqué más que nada a releer viejos libros amados  y abandonados en mi biblioteca, y cuando se trate de literatura reciente, leo sobre todo ensayo. Es lo que más me interesa en este momento.

P: Para terminar, hay algo que les quisieras decir a los lectores de la RANLE , la recién creada revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, que acoge en su seno a mucho compatriotas tuyos argentinos, que viven en Estados Unidos, pero luchan por fomentar el uso del español en este gran país, que acoge más de 50 millones de hispanos en su seno (incluso el editor general de la revista es argentino).

R: Sí, me gustaría que intentaran hacer lo posible y lo imposible para poner a la literatura argentina en el mapa de los Estados Unidos. Me refiero a nombres como los siguientes: desde Roberto Arlt, pasando por Manuel Puig hasta Silvina Ocampo (en ficción). Y en poesía, desde Alberto Girri, Olga Orozco, Enrique Molina, hasta Ana Emilia Lahitte.

P: ¿Me autorizas a comunicar a los lectores de la revista  la dirección de tu página de internet, para que puedan leer más sobre tu obra? 

R: Sí, es www.alina-diaconu.8k.com.

P: Como sé que todavía hablas rumano- ¡y muy bien, además!-  te voy a dar las gracias en nuestra lengua materna: Mulţumesc!


Buenos Aires, 21 de julio de 2013

Published: By: Analecta Literaria - 19:03

5/11/16

Paulina Vinderman


«No hay progreso en arte. Sí renacimiento, porque la creación es eso: un verdadero renacer». 

Entrevista de Rolando Revagliatti
Para Palabra Viva
©  2016 Analecta Literaria



PAULINA VINDERMAN nació el 9 de mayo de 1944 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. Estudió Bioquímica e Historia del Arte. Ha sido incluida en numerosas antologías y traducida parcialmente al italiano, inglés, rumano, francés, catalán y alemán. Tradujo del inglés poemas de Sylvia Plath (Tulipanes, Universidad de Nuevo León), John Oliver Simon, Emily Dickinson, James Merrill, Michael Ondaatje, entre otros. Colaboró con Nina Anghelidis en la traducción al castellano de “Votos por Odiseo”, de la poeta griega Iulita Iliopulo. Citamos algunas de las distinciones obtenidas: Primer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires (bienio 2002-2003) —habiendo antes recibido el Tercero y Segundo Premio (bienios 1988-1989 y 1998-1999 respectivamente)—; Premio Nacional Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación (cuatrienio 1993-1996); Premios Fondo Nacional de las Artes 2002 y 2005; Premio Anillo del Arte a mujeres notables 2006; Premio Literario de la Academia Argentina de Letras, género Poesía, 2004-2006, a trayectoria y por su libro “Hospital de veteranos”; Premio Citta’ di Cremona 2006 al conjunto de su obra. Poemarios publicados entre 1978 y 2014: “Los espejos y los puentes”, “La otra ciudad”, “La mirada de los héroes”, “La balada de Cordelia”, “Rojo junio”, “Escalera de incendio”, “Bulgaria”, “El muelle”, “Hospital de veteranos”, “El vino del atardecer”, “Bote negro” (en 2010 por Alción Editora, en la Argentina, y por Vaso Roto Ediciones, en España-México), “La epigrafista”, “Ciruelo”, además de las antologías “Cónsul honoraria” (2003), “Transparencias” (Arquitrave Ediciones, Bogotá, Colombia, 2005), “Los gansos salvajes” (Universidad Autónoma de Nuevo León, Posdata Ediciones, México, 2010), “Rojo junio y otros poemas” (2011). En 2013 en Francia, Lettres Vives editó de modo bilingüe, con traducción de Jacques Ancet: “Barque noire / Bote negro”, mientras que con traducción de Alessandro Prusso, este poemario apareció en Génova, Italia, a través de Editorial de lo Imposible. 
Published: By: Analecta Literaria - 15:07

17/9/16

Dolores Etchecopar


«Escuchar a Marosa di Giorgio era asistir 
al sueño despierto de una voz intemporal»

Entrevista de Rolando Revagliatti
Para Palabra Viva
© 2016 Analecta Literaria
Published: By: Analecta Literaria - 23:59

Porfirio Mamani Macedo


«El problema de las desapariciones fue subcontinental 
durante el florecimiento de las dictaduras Latinoamericanas»

Published: By: Analecta Literaria - 21:52

Porfirio Mamani Macedo


«La poesía es uno de los medios que mejor transmite 
los sentimientos profundos del ser humano» 
Entrevista de Willy del Pozo
Desde París | Francia

Para Palabra Viva
© 2016 Analecta Literaria

Published: By: Analecta Literaria - 20:59

22/8/16

Graciela Perosio


«Soy una observadora minuciosa de todo lo que me rodea 
pero también soy una pensadora irredenta»

Entrevista de Luis Alberto Vittor
Para Palabra Viva
© 2016 Analecta Literaria



Nuestro Director Editorial, Luis Alberto Vittor, dialogó con la poeta y escritora Graciela Perosio con motivo del lanzamiento de su nuevo libro Escampa, el corazón, una antologìa que recorre toda la obra de la poeta y que ha publicado el sello editorial argentino Ruinas Circulares dirigido por Patricia Bence Castilla. Escampa, el corazón se presentó el martes 2 de agosto en Buenos Aires. 

La Redacción
Published: By: Analecta Literaria - 18:31

Graciela Maturo


«La Poesía es un modo de pensamiento 
antes de ser palabra»

Entrevista de Rolando Revagliatti
Para Palabra Viva
© 2016 Analecta Literaria


GRACIELA MATURO nació el 15 de agosto de 1928 en Santa Fe de la Vera Cruz, capital de la provincia de Santa Fe, la Argentina, y reside en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es Licenciada y Profesora en Letras por la Universidad Nacional de Cuyo y Doctora en Letras por la Universidad del Salvador. Fue Investigadora Principal del Consejo Nacional de Investigaciones (CONICET) entre 1989 y 2003, y durante varios períodos allí, miembro de la Comisión Evaluadora de Filología, Lingüística y Literatura. Fundó en 1970 el Centro de Estudios Latinoamericanos, en 1989 el Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad Católica Argentina y en 2009 el Centro de Estudios Poéticos “Alétheia”. Fue directora de la Biblioteca Nacional de Maestros (1990-1993) y pertenece a distintas instituciones: Asociación Argentina de Fenomenología y Hermenéutica, Centro de Estudios “Eugenio Pucciarelli”, Centro de Estudios Hispanoamericanos de Santa Fe, Asociación Argentina de Estética, etc., y también a la Cátedra Vaticana, constituida en el marco de la Universidad Católica Argentina, quien la ha designado Profesora Consulta. Ha actuado como Jurado en concursos universitarios, y de concursos literarios nacionales, provinciales y municipales, así como del Premio Internacional “Rómulo Gallegos” en 2009. De entre las numerosas distinciones recibidas, destacamos el Premio Ensayo Provincia de Santa Fe (1967); Premio “Discepolín” (1983); Premio “Esteban Echeverría” (1995); Premio al Mérito de la Universidad de Zulia (2008); Premio de Honor de la SADE (2008). Fue incluida en antologías nacionales y latinoamericanas y poemas suyos han sido traducidos al francés, gallego, griego e italiano. Algunos de sus libros en el género ensayo son: Claves simbólicas de García Márquez (1972; segunda edición ampliada en 1977); Introducción a la crítica hermenéutica (1983); La mirada del poeta. Ensayos sobre el conocimiento y el lenguaje poético (1996; segunda edición ampliada en 2008); Marechal: el camino de la belleza (1999; Premio Fondo Nacional de las Artes); La opción por América. Ensayos sobre la identidad cultural de América Latina (2009); Cortázar: razón y revelación (2014); La poesía. Un pensamiento auroral (2014). Publicó en POESÍA: Un viento hecho de pájaros (1960; Premio “Laurel” 1958); El rostro (1961; segunda edición en 2007; Premio Municipal Mendoza 1960); El mar que en mí resuena (1965; segunda edición en 2003; Premio de la Sociedad Argentina de Escritores); Habita entre nosotros (1968; Premio Bienal de Literatura 1965-1966); Canto de Eurídice (1982; Mención de Honor de la Organización de los Estados Americanos 1967); El mar se llama ahora con tu nombre (1993); Canto de Orfeo y Eurídice (1996; Premio “Leoncio Gianello” de la Asociación Santafesina de Escritores 1997); Memoria del trasmundo (1996; segunda edición en 2000); Cantata del Agua – Habita entre nosotros (2001). Además, en 2008, con prólogo de Enrique Corti, el Fondo Nacional de las Artes editó su Antología poética, y en Venezuela, con prólogo de Enrique Arenas Capiello, en 2009 se editó su Bosque de alondras. Obra poética, 1958-2008. Con traducción de Pablo Urquiza fue incluida en 2012 en el volumen Santa Fe, huit poètes argentins / Ocho poetas argentinos y en 2015 apareció bilingüe su El rostro / Le visage, ambos en París, Francia, a través del sello Abra Pampa Éditions).

Published: By: Analecta Literaria - 17:16

25/7/16

Jorge Ariel Madrazo


«El poema es un nuevo mundo 
que se agrega al mundo»

Entrevista de Rolando Revagliatti
Para Palabra Viva
© 2016 Analecta Literaria



El 25 de noviembre de 2010 Jorge Ariel Madrazo se incorpora al  Comité Editorial de Analecta Literaria y, a partir de ese momento, comienza a acercar a la revista sus propias colaboraciones y las de otros importantes escritores argentinos y latinoamericanos. Jorge Ariel Madrazo falleció el 22 de marzo de 2016. El dialogo de Jorge Ariel Madrazo mantenido en diciembre de 2015 con el poeta Rolando Revagliatti, a través del correo electrónico, tiene un indudable valor testimonial y documental por tratarse de la última entrevista que se le realizara al reconocido poeta y periodista argentino. Publicamos hoy esta entrevista como una manera de recordar y mantener la «palabra viva» del poeta, acompañada de una colección de poemas seleccionados por el propio Jorge Ariel Madrazo y que puede leerse pinchando AQUÍ.

La Redacción  

Published: By: Analecta Literaria - 23:40

15/7/16

Simón Esain


«Chascomús desconoce a Juan Antonio Vasco, que está enterrado acá,  y venera a Baldomero Fernández Moreno, que está enterrado allá»

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti para Palabra Viva



Simón Salvador Esain (pronúnciese esáin) nació el 30 de agosto de 1945 en Maipú, provincia de Buenos Aires, República Argentina. Desde mediados de 1970 reside en otra ciudad de la misma provincia: Chascomús. En 1987 y 1988 asistió al taller literario de Pablo Ingberg. Fue miembro fundador del M.A.Y.A. (Movimiento de Artistas y Artesanos de Chascomús) (1988-1998). Coordinó en esa institución los talleres de literatura durante cuatro años. En 1988, junto a Ricardo Chambers, crea la revista artesanal “La Silla Tibia”. También incursiona en radio. Es miembro invitado de la Seccional Chascomús de la Sociedad Argentina de Escritores, donde coordinó talleres informales de poesía entre 2006 y 2008. Poemarios editados: la trilogía de “El Año Inútil”: “Indignación de noviembre”, edición artesanal, 1995; “Mayo de 1989 o el humo”, Alicia Gallegos Editora, Villa Tesei, Buenos Aires, 1995; “Musa interventora”, Alicia Gallegos Editora, 1996; así como “El momento de ahogarse”, edición artesanal, 2000, y “BP Tangos” (El Andamio Ediciones, San Juan, Argentina, 2012). En 2008, por el sello Editores Urbanos, de la ciudad de Buenos Aires, se publica la crónica de viaje “El llamado del árbol” (Travesía a Perú en cuatriciclo), que Simón Esain redacta a partir de manuscritos de su hermano Rubén, bajo cuyo nombre se editó. Permanecen sin socializar unos quince poemarios y trece volúmenes de prosa breve.




PALABRA VIVA– Hasta hacer la colimba.

SIMÓN ESAIN - Lo admito, Maipú es una ciudad pequeña, lo que llamamos un pueblo, en la panza escurridora y ventosa de la provincia. Sus habitantes, incluidos los que nunca sabrán montar a caballo ni ordeñar una vaca ni cómo se degüella un chancho, son tildados de ‘paisanos’ en ambas ciudades capitales cuya cercanía nos deshonra y nos desangra; pero ellos a su vez, se permiten diferenciarse otro tanto, llamando paisanos con justa razón, a los que viven en el campo, sea en ranchos o casas, que en aquellos tiempos eran y éramos muchos, muchos más que ahora, como grafica mi singladura. Éramos tantos que podíamos categorizarnos socioculturalmente en otros tres niveles, siempre descendentes, según he mirado. 

El paisaje pampeano no se recuerda; se lleva puesto. Es una línea que divide el suelo del cielo. Nada notable; silencio, soledad, rumores del aire en los pastos. Voces de aves, balidos, mugidos lejanos o cercanos. Más bien árboles, sol, nubes, gente sola. Pero de eso hay en todas partes. Lo que de él se extraña es no ver el horizonte a toda hora, como si hubiésemos perdido el reloj. No me veo allí y eso me alivia; me siento allí. Es duro decirlo: el campo embrutece; lo vemos hermoso desde la ciudad.

Comprender la condición de mi padre me ha llevado la vida entera. Huérfano del suyo a los cinco años, se enteró que no vivía en el País Vasco cuando empezó a ir a la escuela y tuvo que aprender castellano. A sus siete años comenzó a trabajar en la huerta de la madre, único medio de subsistencia familiar de la reciente viuda, oriunda de Guipuzkoa. Luego, en un luego que debió ser largo largo, a sus doce aprendiz de armero le valió no morirse de hambre y asistir al prostíbulo. (De tal época le vienen los rastros de tuberculosis que, a su agonía, nos informó el médico.) Con parientes carnales en el comercio local, no bien estuvo más alto que un mostrador, devino a empleado de comercio. Proletario en vías de inclusión, socialista cristiano ayudando a algún cura a ayudar, cultivó el odio secular del buen navarro a los españoles que habían sometido el viejo reino. Algo intangible lo destacaba: su afición a la lectura. Lo visible; su afición a las mujeres, al juego por plata, al alcohol, los mostradores enchapados, las madrugadas, los amigos de esos alrededores. Lo apreciable en cualquier caso: su modestia, su honestidad, su lealtad.

Published: By: Analecta Literaria - 22:28

16/4/15

Rodolfo Alonso



Rodolfo Alonso
«La traducción de cada poeta debe ser intentada de su propia lengua».

Entrevista de Rolando Revagliatti
© Palabra Viva para Analecta Literaria




RODOLFO ALONSO nació el 4 de octubre de 1934 en la ciudad de Buenos Aires, la Argentina, y reside en Olivos, provincia de Buenos Aires. Entre 1954 y el corriente año publicó más de veinte poemarios: “Salud o nada”, “El músico en la máquina”, “El jardín de aclimatación”, “Gran Bebé”, “Entre dientes”, “Hablar claro” (Premio Fondo Nacional de las Artes), “Hago el amor” (con prólogo de Carlos Drummond de Andrade), “Guitarrón”, “Música concreta” (Segundo Premio Nacional de Poesía), “El arte de callar” (Premio Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia), “Poemas pendientes” (con prólogo de Lêdo Ivo, Alción Editora, Córdoba, Argentina, en 2012, y Universidad Veracruzana, Xalapa, México, en 2013), “En el aura de Saer”, “A flor de labios”… Éstos son los títulos de algunas de las antologías de su obra poética: “Poemas escogidos” (con prólogos de Milton de Lima Sousa y Daniel Samoilovich, en España, 1992, Segundo Premio Regional de Literatura), “Antología poética” (Fondo Nacional de las Artes, 1996), “Poesía junta” (con prólogo de Juan Gelman, en Cuba, 2009). Y han sido (o están siendo) editados en otros idiomas los volúmenes “Elle, soudain” (con prólogo y traducción de Fernand Verhesen, en colaboración con Roger Munier y Jean A. Mozoyer, en Francia, 1999), “Antologia pessoal” (bilingüe, con traducciones de José Augusto Seabra, Anderson Braga Horta y José Jeronymo Rivera, en Brasil, 2003), “Il rumore del mondo” (bilingüe, con selección y traducción de Sara Pagnini y prólogo de Juan Gelman, en Italia, 2009), “Cheiro de choiva” (en idioma gallego, en España, en prensa), “L’art de se taire” (con traducción de Bernardo Schiavetta, en Francia, en prensa), “The art of keeping quiet” (con selección y traducción de Katherine Hedeen y Víctor Rodríguez Núñez, en Inglaterra, en prensa), “Entre les dents” (con traducción de Jacques Ancet, prólogo de Juan Gelman, Francia, en preparación), etc. En el género ensayo destacamos “Poesía: lengua viva” (1982, Mención Especial en el Premio Nacional de Ensayo), “No hay escritor inocente” (1985, Segundo Premio Municipal de Ensayo, y otras distinciones), “La voz sin amo” (con prólogo de Héctor Tizón, 2006, Premio Único de Ensayo Inédito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Dos son sus libros de narrativa: “El fondo del asunto” (1989) y “Tango del gallego hijo” (España, 1995). Tradujo del francés, italiano, portugués y gallego a muchos destacados autores: Mário de Sá Carneiro, Dante Milano, Cecilia Meireles, Salvatore Quasimodo, Guy de Bosschère, Alphonsus Schmidt, João Cabral, Mario de Andrade, Aníbal M. Machado, Günter Grass, Vinicius de Moraes, Paul Celan, Clarice Lispector, João Guimarães Rosa, Paul Eluard, Gillo Dorfles, António Ramos Rosa, Marguerite Duras, Eugenio Montale, Machado de Assis, Georges Schehadé, Lêdo Ivo, André Breton, Pier Paolo Pasolini, Olavo Bilac, Rosalía de Castro, Umberto Saba, Manuel Bandeira, Antonin Artaud, Murilo Mendes, Sophia de Mello Breyner Andresen… Le concedieron, entre otros, el Premio Nacional de Poesía, la Orden “Alejo Zuloaga” de la Universidad de Carabobo (Venezuela), el Premio Konex de Poesía, las Palmas Académicas de la Academia Brasileña de Letras, el Premio “Rosa de Cobre” de la Biblioteca Nacional. Mantiene la plataforma http://rodolfoalonso02.blogspot.com. En un extenso intercambio con el poeta Rolando Revagliatti, especial para Palabra Viva,  el entrevistado aborda los distintos temas que interesaron a su hacer poético y a su quehacer de traductor.


Published: By: Analecta Literaria - 17:15

30/3/15

Daniel Calmels


Daniel Calmels: 
«Convicción es un término derivado de “vencer”, 
y en ese sentido todo estilo intenta vencer una dificultad».

Entrevista de Rolando Revagliatti
© Palabra Viva para Analecta Literaria



DANIEL CALMELS nació el 26 de septiembre de 1950, en Sarandí, provincia de Buenos Aires, Argentina, y reside en la ciudad de Buenos Aires. Es psicomotricista, egresado de la Asociación Argentina de Psicomotricidad en 1983, y psicólogo social, egresado de la Primera Escuela Privada de Psicología Social “Dr. Enrique Pichon Rivière” en 1986. Ha sido el fundador en 1980 (y coordinador hasta 2005) del Área de Psicomotricidad en el Servicio de Psicopatología Infanto Juvenil del Hospital Escuela General San Martín. Ha dictado cursos y seminarios en numerosas instituciones de su país y del extranjero. En el género ensayo publicó a partir de 1996 los volúmenes “El Cristo rojo. Cuerpo y escritura en la obra de Jacobo Fijman” (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores), “Espacio habitado. En la vida cotidiana y la práctica psicomotriz”, “Cuerpo y saber”, “El cuerpo en la escritura”, “El libro de los pies. Memoriales de un cuerpo fragmentado I” (Primer Premio Fondo Nacional de las Artes año 2000), “El cuerpo cuenta. La presencia del cuerpo en las versificaciones, narrativas y lecturas de crianza”, “Del sostén a la transgresión”, “La discapacidad del héroe”, “Fugas, el fin del cuerpo en los comienzos del milenio”, etc. Participó en doce libros colectivos de ensayo. Colaboró con frecuencia en las revistas “Cuadernos del Camino” (como Daniel Duguet), “Generación Abierta”, “Barataria”, “Abecedario”, “Topía”, e integrando el consejo de redacción, en “Suburbio”. En la actualidad lo hace en las revistas “Cuerpo” y “El Psicoanalítico”. Un volumen reúne su narrativa breve: “La almohada de los sueños” (Buenos Aires, 2007); y en 2011, en Madrid, aparece otro, conformado por el cuento que da título a la colección, en versión infantil, con ilustraciones de Claudia Degliuomini. Poemarios editados: “Quipus” (1981, en co-autoría con Patricio Sabsay y Héctor J. Freire), “Desnudos” (1984, en co-autoría con Héctor J. Freire), “Lo que tanto ha muerto sin dolor” (1991; Faja de Honor Leopoldo Marechal, en 1992), “El cuerpo y los sueños” (1995), “Estrellamar” (1999, prosa poética; Primer Premio Rodolfo Walsh – Derechos Humanos, otorgado por la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Secretaría de Derechos Humanos, en 1996). En 2005 la Editorial Colihue da a conocer su antología poética personal “Marea en las manos”.  Inéditos permanecen más de diez libros de ensayo de su campo profesional, además de “El derecho de crear”, ensayo sobre literatura, y el poemario “Amaramara”.


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2/12/14

María Teresa Andruetto

Foto: © Juana Luján

María Teresa Andruetto: 
«Me interesa mucho la oralidad, 
lo conversacional, la diversidad de voces».

Entrevista de Rolando Revagliatti
© Palabra Viva para Analecta Literaria 



María Teresa Andruetto nació el 26 de enero de 1954 en Arroyo Cabral, provincia de Córdoba, la Argentina. Reside en un paraje sobre la ladera oriental de las Sierras Chicas de esa provincia, en el barrio Cabana, perteneciente a la ciudad de Unquillo. Obtuvo por concurso la Beca Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, la Beca Anual para Proyectos Grupales del citado Fondo, la Beca de la Internationale Jugendbibliothek (Munich). Ha sido invitada a cátedras de literatura, de literatura y género, de literatura infantil en diversas universidades y espacios de formación de grado y de postgrado de su país y el extranjero, así como a leer sus ponencias y reflexiones en Congresos e Instituciones de la Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Colombia, México, Estados Unidos, España, Alemania, Suiza e Italia. Ha dirigido colecciones informativas y de literatura juvenil y dirige actualmente una colección de rescate de narradoras argentinas. Para niños y adolescentes publicó “Stefano” (novela), “Veladuras” (nouvelle), “El anillo encantado” (cuentos), “Huellas en la arena” (cuentos), “La mujer vampiro” (cuentos), “Benjamino” (cuento ilustrado), “La niña, el corazón y la casa” (novela), “Solgo” (cuento ilustrado), “El país de Juan” (novela), etc. De su bibliografía para adultos citamos las novelas “Tama”, “La mujer en cuestión”, “Lengua madre”; publicó el libro de cuentos “Cacería”, la pieza teatral “Enero”, los poemarios “Palabras al rescoldo”, “Pavese y otros poemas”, “Kodak”, “Pavese/Kodak”, “Beatriz”, “Sueño americano”, la antología poética personal “Tendedero”. Parte de su narrativa ha sido editada en italiano, alemán, portugués, gallego, esloveno, turco y chino. Ha sido incluida en antologías nacionales, latinoamericanas, francesas, italianas, españolas, portuguesas, norteamericanas y lituanas. Recibió, entre otros, el Premio Hans Christian Andersen 2012, el Premio Iberoamericano a la Trayectoria 2009, el Premio Cultura 400 Años de la Universidad Nacional de Córdoba, el Primer Premio Novela Fondo Nacional de las Artes 2002 y fue finalista del Premio Clarín de novela 2007 y del Premio Novela Rómulo Gallegos 2010. Su sitio de autora es www.teresaandruetto.com.ar. 





PALABRA VIVA- ¿Siempre viviste en esa provincia tuya que limita con otras siete, la segunda más poblada de nuestro país? ¿Cómo fue tu “derrotero residencial y paisajístico” en las sucesivas etapas y cómo tus transiciones y el propio transcurrir?

MARÍA TERESA ANDRUETTO – Salvo un período de casi dos años (1976/1977) que pasé en la Patagonia y tres meses del año 1993 cuando cursé una beca en Munich, he vivido siempre en Córdoba, primero en la llanura profunda, en Oliva, el que considero mi pueblo, también sede de la Colonia de Alienados Doctor Emilio Vidal Abal, todo lo cual (la melancolía, la inmigración, italiana sobre todo pero además siria y española, la locura) marcó mi escritura y mi percepción del mundo. A los diecisiete años me trasladé a la capital provincial para estudiar en la universidad, hasta poco antes del Golpe de Estado del ‘76. Para esa fecha ya estaba en la Patagonia. En algún momento de 1977 regresé a Córdoba, viví ahí bastante malamente hasta fines de 1983; después de eso, me quedé en las sierras chicas, veinte años en Villa Allende y desde hace catorce en Cabana.


Published: By: Analecta Literaria - 23:22

 

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